Hacer: donde se materializa el trabajo

El objetivo de recopilar, procesar, organizar y revisar es decidir correctamente y de una manera fácil qué has de hacer en cada momento. Para ello, según GTD, existen tres modelos para elegir acciones. Tres marcos de prioridades que te ayudarán a tener claros tus objetivos y a tomar las decisiones apropiadas en cada momento según el lugar al que te quieres dirigir. Vamos a ver cada uno de ellos.

El modelo de cuatro criterios

Es el modelo más concreto y sirve para elegir la acción que harás en el momento. Usando este modelo, para elegir tus acciones te basarás en los siguientes cuatro criterios:

  1. Situación.
  2. Tiempo disponible.
  3. Energías disponibles.
  4. Prioridad.

Puedes leer con más detalle sobre esto en mi post Cómo elegir tu acción siguiente.

El modelo triple para evaluar el trabajo diario

En un nivel más genérico del trabajo diario, puedes realizar tres tipos de actividades:

  1. Realizar un trabajo definido previamente: Es decir, consultar tu lista de acciones siguientes y elegir la que estimes conveniente usando el modelo anterior.
  2. Realizar un trabajo que surge al momento: Puede requerir de tu ayuda una compañera o surgir una reunión imprevista con un cliente que visita tu oficina. Atendiendo estos imprevistos, estás decidiendo que son más importantes que cualquier otra cosa que tienes pendiente de realizar. En caso contrario, deberás decir no y seguir con tus acciones siguientes.
  3. Definir el trabajo: Esto sería procesar tu correo, tu bandeja de entrada, ordenar notas sobre reuniones. En este momento puede que realices alguna acción con la que te encuentres y que te lleve menos de dos minutos, sería otro modo de realizar un trabajo que surge al momento.

El modelo de seis niveles para revisar tu trabajo

Este sería el modelo más genérico. Con él fijas tus prioridades y eso hará que tengas más claros tus objetivos y, por tanto, que determines mejor tus acciones. Se organiza en seis niveles y usaremos una analogía aeronáutica para reflejar la perspectiva de cada uno. A más altitud, la visión de todo será más general.

Pista de aterrizaje: acciones actuales

Son las acciones pendientes que tienes ahora mismo. Todo lo que debes realizar y que figura en tu lisa de acciones siguientes.

3.000 metros: proyectos actuales

Son tus proyectos activos en este momento. Objetivos a corto plazo: Preparar la cena de aniversario, reparar la báscula del baño, renovar el ordenador de la oficina…

6.000 metros: áreas de responsabilidad

En este nivel están las áreas en las que te quieres desarrollar y obtener resultados. Son las competencias directas que tienes en tu trabajo y las áreas de atención personales como la salud, tu familia, tu economía…

9.000 metros: objetivos anuales o bianuales

Tener claros los objetivos que quieres conseguir en uno o dos años vista, determinará cómo elegirás tus acciones y definirás tu trabajo.

12.000 metros: perspectiva de tres a cinco años

Plantéate dónde quieres estar en un plazo de tres a cinco años. Esto lógicamente afectará al modo en que decides todo lo pertinente a los niveles inferiores.

15.000 metros o más: vida

Es la visión general de ti mismo. Por qué haces lo que haces y cuál es tu objetivo vital. Es el marco de referencia en el que englobas todos los niveles que hay por debajo.

Conclusiones

¿Qué te parecen estos tres modelos? ¿Crees que te facilitarán la elección de tus próximas acciones? Sin duda tener claras tus prioridades harán que te resulte más fácil saber en cada momento qué es lo más apropiado hacer de entre la múltiples opciones que puedas tener. Espero que me cuentes en los comentarios qué te ha parecido este post 🙂

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